miércoles, 21 de mayo de 2008

Un cuento para cuando no te puedas dormir

Dos leoncitos en la selva

En una selva no muy lejana, había un leoncito que tenía una particularidad, no comía carne. No le cabía eso de andar corriendo cebritas ni ciervitos tampoco, no es que era vegetariano a la extremidad, pero le gustaban más las plantitas.

Una noche de verano, mientras su manada reposaba despues de disfrutar un graaaaan banquete que había costado kilómetros de corrida, el leoncito también quería picar algo, sino no se iba a poder dormir, como vos ahora. Entonces, como ya estaba un poco oscuro, fue a buscar un par de plantitas a donde siempre iba, y como estaba tan linda la noche, se hizo un fogón. Mientras tarareaba algunos hitasos de Sui Generis, esperaba sentado que el fuego cocinara un poquito su cena. Pero de repente, wowowowowow, ¡¡la plantita estaba on fire!!! Pero el leoncito tenía tanta pero tanat hambre que se la comió igual.....

¡¡Estoy como loco!! dijo el león al instante. Faaaaa que buena luna, que power man, que buena onda el verano, toy como loo co..! El leoncito, siempre negado a correr animalitos, iba asustando a todos los que les se cruzaban; saltaba arbolitos y les decía a los monos: donde ta leoncito? aca taaaaaaaaaaaa

Super re contra enérgico, salió corriendo sin rumbo ni destino, hasta que escuchó unos ruidos y se detuvo detrás de un árbol a espiar para ver que pasaba. Y ahí estaba, Rasti leoncita, dándose unos chapuzones en una laguna. Rastileoncita, de pelaje blanco y con una rasta que le alcanzaba para autoabrazarse, estaba tratando de hacer nado sincronizado, pero cuando hacia verticales se le enredaba la cola con la rasta. Leoncito escondido se moría de risa, y pensaba, esta debe ser vegetariana también, re chapa Rastileoncita ¡por favor!

Leoncito fue rápido a buscar unos frutos y volvió a donde estaba Rastileoncita, y le dijo: heyyyyyyyy mirá, mirá lo que traje, para cuando nos pegue el bajón, jojo¡unos buenos frutos rojos! jojojo

Rastileoncita super feliz lo invitó a chapotear en el agua, pero le pidió por favor que no se ría como Papa Noel. No sé bien cómo ni por qué pasó, será que querían lo mismo los dos, pero mágicamente salió del centro del lago un arco iris ultra brillante. De un saque se subieron, cada color era una nota musical, y saltaban re locos formando temitas de Bob Marley.

Satisfy my soul…

Después de un raaaaaaato laaaaaargo, de repasar la obra del jamaiquino, y de deborar los frutos que había conseguido leoncito, vieron pasar una nube grande, que los invitaba a viajar por el cielo de una noche de verano. Se deslizaron por el arco iris y rebotaron sobre el colchón de algodón.

Volaron sentados mirando la luna llena que apenas los iluminaba. Se acomodaron sobre la nube pomposa y suave y se durmierdon... hocico con hocico, como vos y yo ahora.

No hay comentarios: